PULQUI: DÍAS DE GLORIA

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La dinastía Pulqui (“flecha” en idioma mapuche) constituye el más alto exponente de la "era de oro" de la industria aeronáutica argentina. Concebidos entre mediados de la década de 1940 y fines de la de 1950, sus distintos modelos materializaban las aspiraciones argentinas de llegar a la autosuficiencia en el desarrollo y construcción de aeronaves de combate de altas prestaciones y avanzada tecnología. Si bien sus integrantes son notablemente disímiles, los tres Pulquis concebidos en Córdoba por técnicos argentinos, alemanes y franceses ilustran claramente la evolución a través de diseños representativos de las tendencia de la época: Primero un caza subsónico de ala recta, luego uno transónico de alas en flecha y, finalmente, uno con alas en flecha supersónico.

La familia estuvo compuesta por tres diseños que lograron distintos grados de evolución en sus procesos de desarrollo:

I.Ae.27 Pulqui (subsónico): El proyecto nace en 1946 por iniciativa del gobierno de Juan Domingo Perón, la responsabilidad de llevarlo a cabo recae sobre el Instituto Aerotécnico de Córdoba (Hoy Fábrica Militar de Aviones). Juan Ignacio San Martín, el Director del Instituto, encarga el diseño a los ingenieros argentinos Cardehilach, N.L. Morchio y H.J. Ricciardi. Más tarde se suma al proyecto el ingeniero francés Emile Dewoitine (que le dio la designación personal D-700). El único prototipo voló por primera vez el 9 de agosto de 1947.
El diseño era muy simple. El avión era de construcción totalmente metálica y estaba motorizado por una turbina Rolls Royce Derwent 5, la misma que equipaba a los fam
osos Gloster Meteor.
Las alas eran bajas de tipo cantilever, prácticamente sin flecha y de forma trapezoidal con las puntas elípticas (luego cortadas rectas para me
jorar la performance). El perfil alar (Código IAe 242-1) fue desarrollado totalmente por los ingenieros del instituto. Las alas contenían los únicos tanques de combustible, de 1200 L de capacidad.
El tren de aterrizaje era de tipo triciclo retráctil, accionado hidráulicamente, y en caso de emergencia podía expulsarse en su totalidad. Los frenos funcionaban por aire comprimido.
Aunque se dice que el avión estaba proyectado para llevar cuatro cañones de 20 mm u otras armas, en realidad esto nunca fue contemplado en los planos.

La pintura original era completamente roja con dos escarapelas a los lados del fuselaje, sin ningún tipo de identificación ni matrícula. Posteriormente se agregaron escarapelas en las alas y una pequeña bandera argentina a cada lado de la deriva. A partir de 1947 tuvo distintos esquemas de pintura con variaciones menores en el color y las identificaciones. El esquema que tiene el avión en la actualidad es prácticamente igual al original.


I.Ae.33 Pulqui II (transónico): Diseñado bajo el liderazgo del ingeniero alemán Kurt Tank uno de los mejores diseñadores de Alemania, responsable de la creación del famoso Focke-Wulf Fw 190. El primero de los cinco prototipos voló por primera vez el 27 de junio de 1950 impulsado por un motor Rolls-Royce Nene II.
El Pulqui II era un monoplaza de ala alta, con una flecha hacia atrás de 40° y diedro negativo. La cola era en T, con los estabilizadores ubicados sobre el timón. La construcción era completaente metálica, y la cabina era presurizada con una cubierta tipo burbuja.
El motor elegido fue una turbina Rolls Royce Nene II con una potencia de 2267 kg, que al final de las pruebas demostró ser insuficiente. Un dato interesante es que el MiG 15 utilizaba una copia soviética de este mismo motor.
El avión tenía una performance aceptable en general, aunque se mostraba inestable a velocidades extremas. También tenía una autonomía limitada, un problema resuelto recién en el prototipo N° 5.


I.A.43 Pulqui III (supersónico): También concebido por el equipo de Kurt Tank, el modelo no llegó a ser construido, aunque hubiese sido propulsado por dos motores Bristol Orpheus 12.
Según la escasa información disponible, este caza supersónico monoplaza poseía alas y timón en flecha diseñados siguiendo los conceptos de la regla del área. Para asegurar su capacidad de superar la barrera del sonido en vuelo recto y nivelado, el modelo habría de ser impulsado por dos reactores Bristol Orpheus 12 de 3.705 Kg. de empuje, que Bristol proyectaba desarrollar aumentando la potencia de versiones subsónicas que, a partir de 1955, equiparon al Folland Gnat, el Fiat G.91 y el Dassault Etendard VI.


Con el I.Ae.27, Argentina se transformó en la primera nación latina y la octava del mundo en hacer volar un avión a reacción. Limitaciones técnicas, industriales, presupuestarias y políticas, sin embargo, determinaron que ninguno de los proyectos llegara a la etapa de producción en serie, aunque algunos autores aseguran que el Pulqui II casi llegó a materializarse en una pre-serie de 10 ejemplares. El I.A.43, que ni siquiera salió de los tableros de dibujo, irónicamente habría servido de base para que Tank desarrollara en India el HF-124 Marut (Espíritu de la Tempestad).

A pesar de ello, el único I.Ae.27 y el último I.Ae.33 se mantuvieron en servicio en DINFIA hasta principios de la década de 1960, cuando fueron donados al entonces recién creado MNA. Expuestos a la intemperie por casi cuatro décadas en el Aeroparque de la Ciudad de Buenos Aires, los ejemplares fueron víctimas de un lento proceso de degradación por corrosión. Afortunadamente, ambos fueron restaurados en el AMACUAR y, tras su exposición en el MTA, el MIBJISM y la I Br Aé, volvieron a manos del MNA, esta vez en sus instalaciones cubiertas de Morón.

2 comentarios:

  1. para mi el gobierno tendria que tratar de hacer el pulqui pero mas moderno tal vez soñar con el pulqui 4 un avion caza supersonico

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